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LAS NECESIDADES QUE CUBRE LA PAREJA LAT: PAREJAS QUE NO CONVIVEN.

Tradicionalmente, se ha idealizado la pareja como la fuente principal de satisfacción de todas nuestras necesidades: compañía, afecto, estabilidad, apoyo emocional y organización de la vida cotidiana. Sin embargo, la evolución de las estructuras sociales y las nuevas dinámicas de relación han modificado esta concepción.

Un ejemplo de ello es el modelo LAT (Living Apart Together), que permite a las parejas mantener un vínculo estable y comprometido sin compartir residencia. Este modelo ofrece una alternativa a la convivencia tradicional, permitiendo a cada miembro de la pareja preservar su individualidad y autonomía, al tiempo que se mantiene una conexión emocional sólida.

 

El mito del "todo en uno" en la pareja.

 

La concepción tradicional de la pareja, donde se espera que satisfaga todas nuestras necesidades, resulta cada vez más cuestionable. La realidad es que nuestras necesidades evolucionan con el tiempo y las circunstancias.

 

En este contexto, el modelo LAT se presenta como una alternativa lógica y funcional. Muchos de quienes optan por este tipo de relación ya han establecido su independencia material y logística: hogares propios, carreras consolidadas y, en ocasiones, hijos autónomos. Ante esta situación, cabe preguntarse: ¿por qué alterar una estructura que ya proporciona estabilidad y satisfacción?"

Las necesidades reales en una pareja LAT.

 

En estas relaciones, las necesidades primordiales trascienden lo material y logístico, centrándose en el afecto y la conexión emocional. Este modelo ofrece la posibilidad de cultivar intimidad, apoyo mutuo y una vida sexual plena, sin la exigencia de compartir un espacio físico permanente.

Contrario a la percepción errónea de que las parejas LAT buscan únicamente placer o entretenimiento, estas relaciones suelen florecer en etapas de la vida donde la persona ya ha consolidado su entorno social y de ocio. Lo que realmente anhelan es un vínculo profundo que les proporcione satisfacción emocional, liberándolos de las obligaciones cotidianas inherentes a la convivencia.

 

No es para todos, pero sí para muchos.

 

El modelo LAT, aunque no universalmente aplicable, ofrece una alternativa valiosa para muchas parejas. Su idoneidad varía según la etapa de la vida. Por ejemplo, en la crianza de niños pequeños, la convivencia suele ser una necesidad práctica para establecer una estructura familiar sólida. Sin embargo, en etapas posteriores, cuando la independencia personal cobra mayor relevancia, el modelo LAT puede resultar particularmente atractivo.

La elección del modelo de pareja ideal es intrínsecamente personal. Cada pareja debe evaluar sus necesidades individuales y optar por la estructura que mejor se ajuste a su realidad. La diversidad de formas de vivir el amor enriquece nuestras vidas, permitiendo a cada persona encontrar la opción que maximice su bienestar y felicidad.

 

En última instancia, el modelo LAT emerge como una opción legítima y cada vez más aceptada. Lejos de ser una fórmula simplista o hedonista, representa una elección basada en el respeto mutuo, la autonomía individual y la búsqueda de una relación significativa, sin la necesidad de compartir un mismo espacio físico.

 

Autor: Juan Antonio Alonso.